Kingsman: Servicio secreto

¿Quién no ha soñado alguna vez con transformase? Parece que estemos hablando de magia pero… “El caso es que puedes transformarte”, “Si estás dispuesto a adaptarte y aprender puedes transformarte”, le dice Colin Firth a su discípulo Taron Egerton, un Kingsman a un posible futuro Kingsman. Un maestro a su discípulo.

Estoy totalmente de acuerdo, con estas palabras. Cada día las personas tienen la oportunidad de pensar qué son y qué quieren ser. Muchas de ellas se atreven a arriesgarse y cambiar su presente para así cambiar su futuro. Y lo consiguen.

Kingsman me ha parecido una película de espías con la magia de las películas de antes, esas en las que el héroe siempre sabía cuándo y cómo enfrentarse al malvado, con unos modales exquisitos y un saber hacer increíble, y nunca, nunca despeinarse. Kingsman es un homenaje y sátira de James Bond, pero voy a centrarme, al igual que ocurre en la película, justo en lo que no vemos en James Bond: ¿Cómo llega Bond a ser Bond? ¿Qué tiene que hacer el personaje para conseguir ser un Kingsman?

El proceso de transformarse. Para transformarse, en esta película al igual que en la vida, no basta con tener habilidades, también hay que QUERER (recordemos aquello de querer es poder), también hay que CREER (creer que puedo hacerlo, creer en uno mismo y valorar mis puntos fuertes y capacidades) y que CREAN EN UNO también ayuda. Ejemplos de esta combinación son las películas: Entre pillos anda el juego, Pretty Woman o My Fair Lady  nombradas por los personajes protagonistas.

La relación entre discípulo y mentor. En esta historia, el joven tiene habilidades, cree en él, y su mentor ve en él un potencial, afirmando que es tan válido para los Kingsman como cualquiera de los aspirantes o más. Ello evoca el efecto Pigmalión: proceso en el que las creencias y expectativas de una persona respecto a otra afectan en su conducta de tal manera que la segunda tiende a confirmarlas. De modo que la confianza en uno mismo, aunque sea contagiada por un tercero, puede darnos alas. Esto que parece mágico, es real. Se han realizado interesantes experimentos sobre el efecto Pigmalión. Uno muy conocido es el titulado Pigmalión en el aula (Rosenthal y Jacobson, 1968): Se informó a los profesores de qué alumnos habían obtenido los mejores resultados en un Test de Capacidades, por tanto los que obtendrían mejor rendimiento en el curso. Y así ocurrió al finalizar el curso. El caso es que nunca se administro ese test y la lista de alumnos fue elegida al azar. Creer en el potencial ayuda al alumno a conseguirlo.

Pero con el efecto Pigmalión no basta. Observemos que Pigmalión, no solo pensó hacer una estatua, la hizo. No sólo deseó que se convirtiera en mujer, la trató como la mujer que deseaba, la vestía, le hablaba, la amaba. Y fue perseverante en su amor y en la súplica. Pigmalión es ACCIÓN. Es conveniente  revisar nuestras expectativas, ser coherentes con qué pensamos y qué hacemos, y no actuar de forma contradictoria. Transformarse está al alcance de todos.

Todo esto y mucho más vemos en Kingsman. Disfruten de la fusión ayer-hoy del cine.

KINGSMAN. SERVICIO SECRETO. Director y Guión: Matthew Vaughn y Jane Goldman (Comic: Mark Millar, Dave Gibbons). Reparto: Colin Firth, Taron Egerton, Samuel L. Jackson, Mark Hamill, Mark Strong, Michael Caine. Género: Triller. Acción. Comedia/Espionaje. Comic. País: Reino Unido. 2015.